Este viaje al Iberá y Campo San Juan combinó naturaleza, observación de fauna y momentos genuinos. Una experiencia auténtica donde la lluvia, la fauna y las risas se unieron para crear recuerdos imborrables.
Este viaje tuvo ese equilibrio perfecto entre lo planificado y lo inesperado. Desde el primer día, el Campo San Juan nos recibió con su mosaico de pastizales, bosques y aves a cada paso. La Reserva Don Rodolfo fue una sorpresa total: un entorno agreste pero acogedor, ideal para escuchar los sonidos del monte misionero al caer la noche.
Durante la observación nocturna, los binoculares se llenaron de luces en movimiento: lechuzas, murciélagos, insectos y la sensación de estar en medio de un ecosistema vivo, respirando.
Ya en Iberá, los días fueron un desfile de imágenes: ciervos de los pantanos, carpinchos, jacanas, garzas moras, y atardeceres donde el agua parecía derretirse en fuego. El último día, la lluvia cambió los planes y en lugar de remar en kayak, salimos a caminar entre los senderos embarrados. Fue un acierto: vimos cómo la fauna se resguardaba, cómo el paisaje se volvía más íntimo. Nadie se quejó. Al contrario, todos coincidieron en que fue una experiencia auténtica.
Observación de fauna durante una caminata bajo la lluvia en los esteros del Iberá.
Lo que hizo especial a este viaje
Visita al Parque Federal Campo San Juan, un ecotono único entre selva y espinal.
Observación nocturna en la Reserva Don Rodolfo (Santa Ana).
Dos navegaciones y un paseo en kayak (reemplazado por caminata bajo lluvia).
Senderismo, observación de aves y momentos libres para explorar en bicicleta.
Acompañamiento de guías naturalistas y grupos reducidos.
Exploración guiada en la Reserva Don Rodolfo, Corrientes.
Un viaje para conectar
El grupo fue pequeño, diverso y curioso. Algunos vinieron por las aves, otros por el silencio del Iberá, y todos se fueron con algo distinto. Cada charla, cada risa compartida bajo la galería de la posada, cada mate mirando el estero, reforzó eso que sentimos siempre: viajar es volver a mirar el mundo con ojos nuevos.
Lo que dijeron quienes vinieron
“El Campo San Juan me sorprendió. Nunca imaginé ver tanta vida en un mismo lugar.”
“La lluvia del último día fue una bendición. Caminamos entre sonidos que pocas veces se escuchan tan cerca.”
“Dormir en Don Rodolfo, sin ruido, solo el monte y las aves... fue un lujo natural.”
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